LOS CRISANTEMOS, REYES DEL OTOÑO

Pertenecientes a la familia de las Compuestas (como el girasol y las margaritas), los crisantemos tienen infinitas formas cultivadas que vuelven bastante difícil su clasificación botánica. Probablemente, la mayoría de los híbridos provienen de la especie Chrysanthemun sinense, originaria especialmente de China y Japón, de color amarillo y con 2500 años de antiguedad y de sus cruzamientos conChrysanthemum morífolium, Chrysanthemum rubellum y Chrysanthemum koreanum.

Entre los utilizados para jardinería, hay básicamente dos tipos con floración otoñal, que llamamos comúnmente crisantemos y San Vicente.

Los crisantemos, los más grandes tanto en altura de la planta como en el diámetro de las flores. Producen varias flores en cada tallo (en realidad cada una de las que llamamos flores es una inflorescencia, que contiene, a veces, varios cientos de flores), que pueden ser aplanadas o mas o menos esféricas y que tienen variados colores, rojo, amarillo, naranja, rosado, lila y blanco.

Los San Vicente, que comienzan a florecer unos 20 días antes que los crisantemos, son formas más o menos enanas de los anteriores y suelen producir una cantidad mucho mayor de flores por cada tallo, formando verdaderas masas redondeadas de color. En este caso, las flores son bastante simples y de forma aplanada. Las plantas adultas normalmente no sobrepasan los 50 centímetros de altura, aunque comienzan a florecer con sólo 15 centímetros.

Las plantas de crisantemos pueden durar varios años si las ponemos en canteros soleados y protegidos de las heladas. Cuando las vaya a plantar, convendrá elegir sitios con buen drenaje para que el posible estancamiento de agua no favorezca la aparición de hongos en las plantas. Las enfermedades más comunes que los afectan son el mildew -con aspecto de manchas blanquecinas aterciopeladas- y la roya, que se presenta como ampollas marrón anaranjado en el revés de las hojas.

Para la latitud de Buenos Aires y cuando queramos conservar los crisantemos de un año para el otro, habrá que podarlos bien bajitos una vez que hayan terminado de florecer, a principios del invierno. De esta forma, volverán a brotar durante la primavera produciendo plantas vigorosas. Antes del verano convendrá volver a podarlos, para evitar la formación de tallos gruesos y poco elegantes. Con este tratamiento, se volverán a cubrir de flores al otoño siguiente y durante varios otoños más.

En las zonas donde las temperaturas invernales desciendan por debajo de -5°C convendrá darles algo de protección o renovarlos todos los años.

Se pueden cultivar los gajitos obtenidos de la poda de primavera. Se cortan gajos de 6-7 centímetros de largo, por debajo de la axila de una hoja, se dejan solamente dos pares de hojas, eliminando las inferiores y se introduce la base del gajo en hormonas de enraizamiento (de las que pueden comprarse en el vivero). Hecho esto, se plantan en macetitas individuales con una mezcla liviana y se riegan bien. Prenden con bastante facilidad y darán flores en el primer otoño. Para obtener plantas bien formadas hay que despuntarlas cuando alcancen los 15 centímetros de altura, de esta forma ramifican y forman matas.

Es una planta de floración otoñal. Encontramos una gran variedad, esparcida en tres tallos. Hay flores simples, dobles y compuestas. Algunas variedades requieren de tutores en el período de floración. Son de pleno sol y necesitan suelos sueltos y húmedos.

Flor elegida para la

45° Fiesta Nacional de Escobar

Capital Nacional de la Flor

Pcia. de Buenos Aires – Argentina

2008

~ por carjim en abril 25, 2009.

 
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